Tinghir y el valle del Todra.

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Charles de Foucauld en Tinghir en 1884

El ksar Tidirine dibujado por Charles de Foucauld.
El ksar Tidirine dibujado por Charles de Foucauld, desde Taourirt n'Imzilen.

El vizconde Charles de Foucauld fue el primer viajero que describió con detalle el valle del Todra, al que llegó disfrazado de judío y en el que permaneció entre el 25 y el 29 de abril de 1884. Procedente del Dadès, pasó primero por Imiter. Ésta es su crónica a partir de dicho punto:

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Charles de Foucauld.
Charles de Foucauld

El paso de Foum El Kous n'Tazoult mencionado por Foucauld.
Foum el Kous n'Tazoult

El Ksar Taourirt n'Imzilen, en el que Foucauld permaneció tres días.
Ksar Taourirt n'Imzilen

Las montañas marrones con manchas de nieve mencionadas por Foucauld.
Las montañas con manchas de nieve

Uno de los agudims mencionados por Foucauld, junto a Tadafalt.
Un agudim o torre de vigilancia

El Ksar Aït Ourjdal, mencionado por Foucauld.
Ait Ourjdal

Jaiques y albornoces blancos mencionados por Foucauld.
Jaiques y albornoces del Todra

El Ksar Tadafalt, donde Foucauld fue alojado una noche.
Tadafalt

El macizo aislado de colinas bajas mencionado por Foucauld.
El macizo de colinas bajas

Aït Mohamed, ksar mencionado por Foucauld.
Aït Mohamed

Mujer judía del Todra dibujada por Charles de Foucauld.
Judía del Todra dibujada por Foucauld

"Imiter es un grupo de cuatro alcázares que pertenecen a los beréberes [1]. Se encuentra en la boca de un valle estrecho, cuyos flancos son taludes de roca rosa de cien metros de alto, empinados, sin vegetación, semejantes a los que bordean el barranco que acabo de descender. El río que sale de él, el Ued Imiter, desemboca aquí en la llanura inferior, en la que se une al río que he seguido. Los alcázares de Imiter están construidos con elegancia, como los del Dra. Los rodean algunos campos de cebada y de trigo, con higueras y tiemblos.

"En Imiter comienza la segunda parte de mi ruta y el segundo nivel de la llanura; este es una larga superficie plana que desde aquí, su origen, hasta el Todra, donde lo corta la faja de palmeras del oasis, conserva una anchura media de tres kilómetros. Después del Todra se va ensanchando gradualmente y alchanza 18 kilómetros entre el Ferkla y el Gheris; más allá de estos puntos, lo veré extenderse hasta perderse de vista por el este, con una anchura que parecerá aumentar aún. En toda su extensión sigue igual, limitado al norte por el talud uniforme de roca rosa que lo separa del nivel superior y al sur por una línea de alturas negras y rocosas, primeros contrafuertes del Saghro. Desde Imiter hasta el Todra, el suelo es uniforme; consiste en una arena rosa con piedras, raras al principio, más numerosas a medida que se avanza hacia el este. Casi no se percibe vegetación, apenas un poco de tomillo y musgo. Un solo accidente corta la monotonía de la llanura: una línea de colinas de cincuenta o sesenta metros de altura la corta por Timadrouine, formando una barrera en todo su ancho. Estas colinas son de pendiente suave; el camino que las atraviesa no ofrece ninguna dificultad. El puerto por donde pasa, Foum el Qous n’Tazoult, es un punto importante: constituye el límite entre el territorio de los Aït Melrad y los de las demás fracciones de los Aït Iafelman [2]; su suelo es interesante: compuesto mitad de roca rosa, mitad de roca negra, reúne los elementos del Grande y del Pequeño Atlas [3]. Una vez lo cruzo, me encuentro de nuevo en la llanura. A lo lejos aparecen las palmeras del Todra como una línea negra. Las alcanzo a las cuatro de la tarde. A las cuatro y media hago alto en el alcázar de Taourirt [4].

"El oasis del Todra se compone únicamente de las orillas del Ued Todra. Es una larga cinta, cuya anchura varía de ochocientos a dos mil metros, cubierta de plantaciones en medio de las cuales serpentea el río. Está sombreado en toda su extensión por multitud de palmeras con las que se combinan, sobre todo en la parte norte y en los alrededores inmediatos de los alcázares, granados, higueras y olivos, parcialmente ocultos tras las ramas trepadoras de la viña y de los rosales. Tal como veo el Todra, así serán los oasis del Ferkla, del Gheris, de ksar es-Suk, finas serpientes negras que se extienden por la llanura.

"Durante el camino de hoy, no he dejado de ver en lontananza, hacia el norte, más allá de las alturas poco elevadas que bordean el Uta Anbed y del talud que limita el estrado inferior, unas altas montañas pardas con manchas de nieve en su cumbre; no eran las crestas superiores del Gran Atlas, sino escalones importantes de la cadena. En cuanto a los ríos, he encontrado el Ued Imiter (cien metros de ancho; lecho mitad arena, mitad grava; seco; orillas de arena de dos metros de alto) y el Ued Todra (veinte metros de ancho, quince de los cuales están llenos de agua corriente; fondo de grava; sin orillas; tiene agua limpia y agradable de sabor; su lecho nunca carece de ella; de él derivan gran número de canales, que dan siempre abundante riego a las poblaciones que lo rodean. Durante la parte de su curso que atraviesa el nivel bajo de la llanura, corre en medio de una zanja de alrededor de mil metros de ancho, separada del terreno próximo por taludes escarpados de ocho o diez metros. El fondo de la zanja, de arena, está cubierto de campos y palmeras: es el corazón del oasis. Las más de las veces, campos y datileras desbordan un poco los dos costados del encajonamiento; nunca superan mucho sus bordes; en algunos lugares se detienen en ellos. Más adelante veré el Ued Ziz discurrir en Ksar Suk por una excavación parecida. En la parte donde atraviesa el nivel superior, el Ued Todra se abre en él un valle de pendientes suaves que tiene en el fondo mil doscientos o mil quinientos metros de ancho). Entre el Imiter y el Todra he visto dos lugares habitados, dos pequeños alcázares, junto a uno de los cuales he pasado y el otro lo he percibido de lejos. El primero, Timatruin Ignauen, pertenece a los beréberes (los Ignauen son una subdivisión de los Ait Atá). Está bordeado de huertos y campos parecidos a los de Imiter. Igual que allí, no hay ni una palmera. Un canal que desciende de los primeros contrafuertes del Gran Atlas le lleva agua corriente y limpia. El otro es Ksiba Ait Mulay Hamed. Forma parte de un grupo de tres alcázares situados en las orillas del Ued Imiter, no lejos de su confluencia con el Ued Todra. Los tres están rodeados de datileras. Con excepción de los trabajadores dispersos por las plantaciones de Imiter y Timatruin, no he encontrado a nadie en el camino.

"26 y 27 de abril. - Estancia en Taourirt. El oasis del Todra, uno de suyo, se divide desde el punto de vista político en dos partes: la primera, el Todra propiamente dicho, se compone de la zona alta. Está habitada por Chellaha independientes[5]; la otra, situada por debajo de la primera sin que las separe nada aparente, pertenece a los beréberes. En ella están mezclados. Se la reparten varias fracciones. En todo el Todra, cada localidad es independiente de sus vecinas. El oasis está muy poblado; comprende cincuenta o sesenta alcázares, escalonados los unos contra los otros a lo largo de las plantaciones. La mayor parte están construidos en puntos elevados: los del nivel inferior de la llanura, al borde de la zanja que se ha abierto el Ued Todra; los otros al pie de los flancos de su valle, como Tidirine y Tirremt, o sobre lomas aisladas cerca de sus orillas, como Taourirt y Aït Ourjedal. Esta disposición, que había encontrado ya en el Dra y el Dadès, se toma aquí por los mismos motivos que en aquellas regiones, añadiéndose uno más: la necesidad de tener una posición fácil de defender. Las guerras, frecuentes en otros lugares, son continuas en el Todra. Por esto no hay precaución que no tomen: cada localidad se encierra en un apretado circuito de murallas y por todas partes se alzan ageddims[6]. Durante el tiempo que pasé en Taourirt, este alcázar se encontraba en guerra con su vecino, Aït Ourjedal. Cada día se tiraban tiros; las ventanas y los tragaluces de las casas estaban taponados y nadie se atrevía a subir a las azoteas por miedo a servir de blanco. Las dos localidades están tan próximas que, pese al poco alcance de las armas, se llegaba de una a la otra. No siempre se contentan con tirotearse a distancia: no es raro ver a los habitantes de un alcázar asediar otro, asaltarlo y saquearlo.

"La lengua del Todra es la tamazight; muchos hombres saben árabe. Los musulmanes se visten con jaiques y albornoces de lana blanca, raramente con jeidús. Suelen ir con la cabeza descubierta; a veces la ciñen, sin cubrirla, con un turbante blanco. El armamento sigue, hasta el Ziz, tal como era en el Dadès. El vestido de las mujeres sigue siendo el mismo: a partir de aquí será siempre de lana o algodón blanco; ya no hay jent. No hay Haratín[7].

"28 de abril - Desde el ¨Todra hasta la cuenca del Muluya estaré en pleno país beréber. De aquí al Ued Ziz, la región que debemos atravesar es una vasta llanura desierta con oasis desperdigados. La recorren sin cesar varias fracciones de los beréberes, sobre todo los Ait Melrad y los Ait Atá. Como en este momento reinan las desavenencias entre los Ait Melrad y los Ait Atá por una parte y, por otra, entre las dos grandes ramas de los Ait Atá, los Ait Zemrui y los Ait Hachchou, necesitaré tres zetates[8] desde aquí hasta Ksar Es Souk: uno de los Ait Melrad y dos de los Ait Atá. Me he buscado, durante mi estancia en Taourirt, los que me conducirán al Ferkla. Han de recogerme hoy; pasaremos la noche en el ksar de uno de ellos, en el bajo Todra, y mañana por la mañana partiremos en dirección al Ferkla, uniéndonos a la caravana que allí se dirige cada martes.

"Salida de Taourirt a las cuatro de la tarde. Llegada a Tadafalt, mi albergue, a las siete. No he hecho más que seguir la linde del oasis, marchando todo el tiempo por el nivel inferior de la llanura; sigue uniforme; su suelo es arenoso sin dejar de ser duro. A la altura de las últimas localidades del Todra, comienza en la margen izquierda del río y bastante lejos del mismo un macizo aislado de colinas bajas que bordearé durante la etapa de mañana. Em Aït Mohammed concluye la zanja por la que discurría el Ued Todra; a partir de allí, el lecho está al nivel de la llanura. De camino, he atravesado el Ued Imiter (sesenta metros de ancho, lecho de arena, seco); en el punto por el que lo he pasado, un dique de mampostería cortaba el curso del río. Es la obra de este tipo mejor construida que he visto en Marruecos."


[1] Con el nombre Beraber se designaba en la época a las tribus beréberes de origen nómada, como los Aït Atá y los Aït Merghad.

[2] Se trata de un error, dado que esta zona pertenece a los Aït Atá.

[3] El Jebel Saghro, considerado como parte del Anti-Atlas o Pequeño Atlas.

[4] Yendo disfrazado de judío, Charles de Foucauld tenía que alojarse en un ksar perteneciente a dicho pueblo. Los únicos en el valle del Todra eran Tinerhir, Asfalou y Taourirt n’Imzilen, eligiendo este último.

[5] Con el término Chellaha se conocía en la época a las tribus beréberes de tradición sedentaria, como los Aït Todra. Los califica de independientes porque no estaban obligados a pagar un tributo a los nómadas por su protección, como se hacía en el valle del Draâ y en otros.

[6] En beréber, un agudim es una torre de vigilancia aislada, lo que se designa hoy con la palabra árabe borj.

[7] El autor utiliza esta palabra como sinónimo de "tributarios". En realidad, una buena parte de los Aït Todra eran Haratine, aunque no pagasen tributos a los nómadas como en el valle del Draâ, y este nombre lo confirma la toponimia: el barrio de Ihartane dentro del ksar Tinghir, el ksar El Hart n’Haratine, etc. Por otra parte, en los pueblos de los Aït Atá como Tadafalt, donde él se alojó una noche, los campos eran labrados exclusivamente por los Haratine contra una quinta parte de la cosecha.

[8] Los zetats eran protectores pertenecientes a las tribus nómadas que acompañaban siempre a los comerciantes y a los viajeros en general contra una remuneración para garantizarles la seguridad en el territorio de su tribu.

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